¿Cómo preparar al talento para lidiar con la transformación digital?

En estos tiempos de disrupciones y transformaciones en la escena empresarial y laboral, la motivación y la puesta en marcha de una cultura del cambio es clave.

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A medida que la tecnología va transformando las operaciones de las compañías, las empresas reclaman habilidades nuevas y muy distintas.

En el contexto de la cuarta revolución industrial se predice que entre el 20 y el 50% de las tareas serán reemplazadas por máquinas e inteligencia artificial. De hecho según el World Economic Forum, para 2022, las organizaciones requerirán una estrategia de trabajo proactiva e inventiva para ayudar al 54% de la fuerza laboral que requerirá capacitación adicional o nueva capacitación.

Otras estimaciones indican que entre 400 y 800 millones de personas podrían verse desplazadas por la automatización y necesitarán encontrar nuevos empleos para 2030 en todo el mundo. Del total de desplazados, de 75 a 375 millones pueden necesitar cambiar de categoría ocupacional y aprender nuevas habilidades. No obstante, estos análisis también indican que con crecimiento económico, innovación e inversión, puede haber suficiente creación de nuevos empleos para compensar el impacto de la automatización. Ahora bien, asegurar que los trabajadores tengan las habilidades y el apoyo necesarios para la transición, será un desafío importante. Los países que no logren gestionar esta transición podrían ver un aumento del desempleo y la disminución de los salarios.

Repensar las estrategias

Ante este contexto las compañías tienen que repensar por completo sus estrategias para captar el talento y preparar a su gente para navegar estos cambios. Esto se dice fácil, pero, ¿cómo lograrlo en los hechos?

Cambiar la tecnología de una organización puede ser relativamente simple (si se cuenta con el dinero y el expertise, claro está). Pero cambiar la cultura es algo más difícil. Conseguir que la fuerza de trabajo evolucione para enfrentar el desafío de la transformación y adoptar la agilidad que reclaman las nuevas realidades, es un reto para nada menor.

El rechazo que solemos sentir las personas hacia al cambio es casi natural: desde que nacemos aprendimos que llorar es para débiles, tener miedo es malo y no saber está prohibido… ¿Y qué es la transformación y el cambio? Es no saber qué pasará…, por eso lo rechazamos, y a veces con bastante vehemencia… Pero dado que el cambio llegó para quedarse, no queda otra que preparar y acompañar a la gente en su proceso de trascender esos miedos e ingresar en un estado de aprendizaje y compromiso continuos. Las habilidades complejas se pueden aprender. Lo que se necesita hoy en cualquier industria es que la gente tenga curiosidad, sentido común, agilidad, capacidad de ser flexible y de estar cómodo con la ambigüedad. 

Foco en las personas

Así las cosas, las organizaciones necesitan modificar la manera en que ven la transformación: esta última no pasa por la tecnología, y tampoco por nuevas experiencias con alguna solución en particular.

 La realidad es que detrás de cada transformación hay personas. Y como hemos visto por lo común la gente tiene miedo de entrar en lo desconocido. Además a esto se agrega el hecho de que la cultura de las organizaciones tampoco suele estar en sintonía con las necesidades de la próxima generación de talento. Por ello es importante entender en primer lugar qué valores son importantes para el personal, e intentar desarrollarlos en la organización. Hay que comunicar claramente que la tecnología no va a reemplazar necesariamente a la gente, sino que es un facilitador. También es clave que la gente crea en la transformación y en el camino que transita la empresa rumbo a ella.

Mediante pequeños pasos y gracias al uso de metodologías agile y prácticas diseño centradas la experiencia, se puede avanzar hacia la creación de una nueva cultura centrada en las personas (tanto en los clientes, empleados, proveedores, etc.). Para ello hay que promover valores como: 

√ La capacidad de hacer el máximo con la capacidad que cada colaborador tiene.

√ Aprender nuevas habilidades para crear más valor.

√ Motivar a la gente para desarrollar todo su potencial y aprender a adaptarse como una constante en su vida.

Insistimos: el cambio pasa por los seres humanos, y no por la tecnología. La transformación digital no es un tema tecnológico, sino de evolución humana. Se trata de cambiar la forma en que las personas trabajan.

Para profundizar sobre este tema te invitamos a ver este video en el que distintos referentes hablan de cómo reestructurar el talento actual de las organizaciones y satisfacer las necesidades futuras con valores tan importantes como el aprendizaje y la actitud.

¿Tienes alguna sugerencia sobre cómo preparar el talento para los tiempos de estos tiempos de disrupciones y digitalización? ¡Te invitamos a compartirla aquí!

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