Breves enseñanzas de la vida cotidiana

Este artículo presenta una serie de anécdotas de la vida personal, fuera del aspecto laboral, que sirven para ejemplificar la sinergia entre lo cotidiano y el desarrollo de software, o cómo podemos generar sinergia entre dos aspectos tan diferentes de nuestras experiencias. 

breves enseñanzas

La herramienta correcta

Mi hijo mayor tenía un año cuando, al ver el precio de los bloques de madera, decidí hacerle yo mismo un juego de bloques.

Vivía a una cuadra y media del Easy de Caballito, una gran tienda de artículos para el hogar, así que compré unos cuantos listones de madera de pino (hay que buscar los más rectos, porque suelen estar bastante torcidos) y unas varillas de 1 cm.

Ese fin de semana hice las cuentas: 20 rectángulos de 5x10 y 30 cuadrados de 5X5. Los rectángulos tendrían dos agujeros para pasar las varillas y los cuadrados uno solo. Entonces me puse a trabajar con la sierra caladora. Hice los cortes en media hora y la cosa venía bien. Continué con los agujeros, cargué una mecha de 1cm (que decía en el empaque que era para acero y madera) en el taladro eléctrico y arranqué. 

Hacer el primer agujero en el pino de 2.5 cm me llevó casi una hora. Estaba exhausto, me dolía la espalda y traspiraba, no paraba de repetirme “Por dios, son 70 agujeros, a este paso le compro los bloques y me dejo de molestar…” (digamos que la frase fue un poco más vehemente).

Mientras almorzaba ese día, pensaba: “no es razonable, no puede ser que hacer un agujerito en madera me lleve tanto, hay algo mal… ¿no será que la mecha no es la adecuada?”.

Busqué en internet y efectivamente las mechas solo para madera son bastante distintas. Volví a Easy y me compré la mecha para madera y nuevamente me puse manos a la obra. En la próxima hora y un poco más pude hacer todos los agujeros que faltaban.

Cuando una tarea es tediosamente larga o insufrible (digamos ni eficiente ni eficaz), lo más factible es que se esté usando la herramienta inadecuada y que, la herramienta correcta, seguramente esté al alcance de nuestras manos. 

La mandíbula de tiburón

Contrariamente a lo que se cree, el nombre en inglés de la conocida película Tiburón(1975), no es “Shark” sino “Jaws”, un ejemplo más (y un ejemplo grosero) de eso tan odioso para los no iniciados que es el cambio de nombre de las películas por parte de los distribuidores. Incluso una vez dicho esto, el nombre en español pareciera tener más sentido.

La verdad es que jaws se traduce mejor como quijada, ya que en inglés existe la palabra mandible con el mismo significado y etimología que mandíbula. Si bien quijada y mandíbula son prácticamente sinónimos, en el uso cotidiano se reserva el nombre de quijada para los animales de granja (caballo, reses, cerdos, etc.) dejando mandíbula como nombre más formal, casi médico. La palabra técnica es maxilar. Otros han propuesto fauces como traducción, pero esto se refiere al fondo de la boca y no es sinónimo de las anteriores, lo cual en mi opinión es incorrecto.

Entonces acá tenemos el primer problema, los distribuidores no podían usar quijada porque se usa en otro contexto, pero ¿por qué no usaron “Mandíbulas” o “Maxilar” o “Fauces”?  En realidad, ninguna tiene el gancho suficiente como nombre para una película de terror/suspenso.

Volviendo al principio, sobre los no iniciados: son varias las veces que escuché tararear la tonada de la película y luego acotar “Shark, ¡que peli!”. Con semejante declaración entendía que esas personas jamás la habían visto en su idioma original, jamás habían visto un cartel ni nada y que solo fingían al usar palabras en inglés.

¿Y por qué digo que es odioso para los no iniciados? Y obviamente que yo lo fui. Porque la traducción literal es la más fácil, la más rápida. Los nombres de las películas no solo no necesitan decir lo mismo, sino que necesitan transmitir el mismo mensaje, aún a costa de decir algo que apenas se parece o incluso decir otra cosa.

Hablar de un dominio con honestidad intelectual, debería implicar un mínimo de estudio, de relevamiento, de cotejar diversas fuentes y de ir a las fuentes de las fuentes y por supuesto, mucho análisis. 

Un CD con contenido multimedia

Había comprado una amoladora eléctrica para hacer algunos arreglos en un departamento recién comprado.  Fui al mismo negocio de siempre y compré un modelo acorde a mis necesidades y presupuesto (más de ocho años después aún lo uso, así que fue una buena compra).

Contento como niño con regalo nuevo, desempaco y reviso el contenido. Dejé el manual para el final y empecé acomodando las partes en el piso: la amoladora, la llave ajustadora, un sobre blanco con un cd con contenido multimedia, “¡Qué interesante! Lo veo luego” dije en voz alta, a sabiendas que nunca lo vería. Finalmente tomé el manual, lo abrí en su primera página “Partes” y lo repasé con ellas dispersas por el piso.

“Pero ¿dónde están los discos? Miserables, no vinieron los discos, ahora tengo que volver para reclamar…” En eso veo nuevamente el sobre blanco: por supuesto, los dos discos, ¿qué va a tener este sobre, acaso un cd con contenido multimedia? ¿A quién se le ocurriría incluir un cd con contenido multimedia que nadie vería? hay que estar loco.

Hay una forma natural de abordar los problemas, obviamente debemos empezar siempre por el principio y buscarlo y mantenernos firmes en la naturaleza de los problemas. Es fácil divagar y perdernos, dejarnos llevar por nuestros propios afectos e intereses, o fetiches tecnológicos. La solución a problemas técnicos no necesariamente es más tecnología.

La construcción de mi casa

Hace poco tiempo compré un terreno e hice mi casa, con aportes míos y préstamos familiares. Tengo el enorme orgullo de poder decir que tuvo apenas un 6% de desvío de presupuesto y solo dos meses fuera del plan, que para los que conocen los guarismos de la construcción, sabrán que esto es un logro extraordinario.

La verdad que hablar de este tema podría llevarme infinito, o como mínimo saldría del espíritu de brevedad que ilustran estas anécdotas. Así que decidí enfocarme en un solo punto: algo que haría distinto…

Uno está acostumbrado a hacer de “contratista”. Nos pagan por hacer una tarea y es otro el que finalmente termina utilizando (quisiera decir disfrutando, pero dejémoslo ahí) nuestra labor. La cuestión es que cuando es el cliente, el tiempo vuela y el presupuesto se evapora. La gestión fue buena y el equipo cumplió, no hubo problema de integración con otros especialistas (que hay muchísimos) y como dije ut supra, se terminó en tiempo y forma.

Resulta que la construcción húmeda (ladrillos, cemento y yeso) tiene sus tiempos de fraguado (secado y endurecimiento). Es absolutamente normal que durante un tiempo inicial aparezcan leves grietas en puertas y ventanas; incluso si el terreno es virgen, hay un periodo de asentamiento por el peso de la obra. Lo habitual en construcción (con los tiempos que se extienden) es que se permitan buenos fraguados y que, cuando se pinta, con el enduido se cubran sin problemas estas rajaduras.

Debo confesar que cumplir el plan fue mí objetivo absoluto y, aunque lo logré, ahora sé que si hubiese respetado los tiempos de los materiales hubiese tenido un resultado mejor.  El proveedor forzó sus capacidades técnicas para cumplir con mis necesidades de negocio…

¡Que novedad! Como cliente descubrí que sí, efectivamente “Good cooking takes time”.

Conclusiones

Estas anécdotas fueron elegidas por un motivo, ilustran aprendizajes de mi vida que luego apliqué a disciplinas concretas de la Ingeniería de Software. 

“La herramienta correcta”, lo aplique en muchas actividades ligadas al desarrollo, estimando primero el esfuerzo de la tarea y valorizándolo contra el objetivo. Y más de una vez cambié de herramienta cuando se evidenciaba que a ese paso íbamos a quemar medio proyecto, o si no había otras opciones, dejándome guiar por el costo-beneficio.

“La mandíbula del tiburón”, es un ejemplo de lo que un buen análisis funcional puede lograr, puede parecer una verdad de perogrullo, pero la gente de sistemas no tiene especialidad en los negocios sobre los que construimos software, y por eso, debemos dar un esfuerzo adicional en investigar los temas del dominio que queremos abordar.

“Un CD con contenido multimedia”, habla del diseño natural que deben tener los desarrollos y como las distintas partes de una solución deben estar naturalmente integradas.

“La construcción de mi casa”, es un ejemplo de gestión de proyectos, de cómo visualicé a todos los miembros como parte de un mismo equipo con un objetivo común con sus roles y especialidades, buscando en todo momento el éxito del proyecto, con planificación, gestión de riesgos, seguimiento y tablero de control. Pero al final del día, el detalle está en los temas técnicos. 

Autor: 

Santiago Seijas Cao

.NET Technical Expert

 

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