En los últimos treinta años se viene gestando una revolución relativamente silenciosa, primero como un concepto académico, con un desarrollo inicial lento que fue tomando velocidad, y que en el último lustro se transformó en una realidad: un camino que nos deja en el umbral de una transformación tecnológica sin precedente, y que no es la inteligencia artificial (aunque influirá y está afectada por ella).
Si la cuarta revolución industrial se definió por el desarrollo de los microchips y la computación tradicional, la que usamos todos los días, hoy los científicos y líderes tecnológicos coinciden en que la computación cuántica marcará el inicio de la quinta revolución industrial. Esta nueva promete traer la capacidad de procesar datos a una velocidad asombrosa, y se convertirá en el aliado estratégico que llevará a la inteligencia artificial a niveles que hoy apenas podemos imaginar.
Para entender su poder, debemos entender en qué se diferencia de la computación clásica. Mientras que las computadoras tradicionales funcionan controlando el flujo de la electricidad dentro suyo con un sistema binario de bits, que solo pueden tener dos valores (0 o 1, procesando información de forma secuencial), la computación cuántica utiliza qubits.
La gran diferencia radica en que un qubit puede representar el 0, el 1, o ambos estados al mismo tiempo, en base a un concepto de la física cuántica, conocido como la superposición de estados del spin de un átomo (que puede estar potencialmente en ambos estados a la vez). Esta capacidad permite que las computadoras cuánticas realicen un procesamiento de datos masivo y simultáneo, resolviendo en segundos problemas que a una computadora actual le tomarían semanas o incluso años. En términos sencillos, es como pasar de leer una biblioteca libro por libro (la computación secuencial tradicional) a poder procesar toda la información de sus estantes de manera conjunta. Por muy rápida que sea la lectura secuencia, no puede competir con un sistema que puede leer todos los libros al mismo tiempo.
Potenciando la IA y la eficiencia
Se habla de una quinta revolución industrial por el alcance y las expectativas que esta tecnología genera para la humanidad, y en particular para la inteligencia artificial: la computación cuántica puede resolver cálculos complejos que la IA clásica aún no logra procesar, o que le tomaría un tiempo tan largo que deja de tener sentido hacerlo.
Por ejemplo, en el sector financiero, donde «el tiempo es dinero», la cuántica puede redefinir la eficiencia al reducir procesos de cálculo de semanas a solo segundos, permitiendo predecir tendencias del mercado con una precisión que la IA actual no posee.
El chip cuántico Willow de Google, uno de los más avanzados y presentado a principios de año, tiene una capacidad de 105 qubits y logró hacer en cinco minutos, como una prueba de laboratorio, un cálculo que a una supercomputadora convencional le tomaría 10 septillones de años.
Algunos ejemplos concretos de cómo esta tecnología ya está cambiando (o cambiará pronto) nuestra realidad:
- Salud y farmacéutica: es quizás el punto más revolucionario. Actualmente, desarrollar un fármaco toma más de una década. La computación cuántica permite simular la estructura molecular con precisión atómica. Esto significa diseñar medicamentos «en silicio» (en la computadora), sabiendo exactamente cómo reaccionará una proteína antes de probarla en humanos. El impacto es masivo: se reduce el descubrimiento de medicamentos de 10 años a tan solo meses, habilitando la medicina personalizada para enfermedades raras.
- Logística y transporte: a través de simulaciones de rutas optimizadas, se estima que esta tecnología podría lograr una reducción del 60% en las emisiones de dióxido de carbono y un ahorro significativo de combustible. Incluso se pueden crear «hologramas» de barcos para maximizar su capacidad de carga y distribución mediante algoritmos de navegación.
- Industria automotriz: será fundamental para el futuro de los vehículos eléctricos, permitiendo diseñar baterías con mayor capacidad de almacenamiento y mayor duración de carga.
- Aeronáutica: esta industria también se verá altamente beneficiada por la capacidad de simulación y optimización de materiales y trayectorias.
El gran desafío: la seguridad digital en la era cuántica
Así como la computación cuántica abre la puerta a avances extraordinarios, también representa uno de los mayores desafíos para la ciberseguridad moderna. Buena parte de los sistemas de encriptación actuales fueron diseñados bajo el supuesto de que ciertos cálculos matemáticos tardarían miles de años en resolverse con computadoras tradicionales. Sin embargo, esa premisa comienza a estar en duda. Una computadora cuántica suficientemente avanzada podría vulnerar esos esquemas en cuestión de horas o minutos, obligando al mundo a migrar hacia nuevos estándares de criptografía post-cuántica. Por esta razón, tanto empresas tecnológicas como gobiernos ya trabajan en el desarrollo de protocolos de seguridad preparados para la próxima era computacional.
El panorama global y local
La carrera cuántica está liderada por potencias como Estados Unidos, China, India y Gran Bretaña. Empresas como Google e IBM están invirtiendo al año cifras que superan los 400 millones de dólares cada una. Un hito reciente fue la instalación por parte de IBM del primer sistema supercuántico de Europa en el País Vasco a finales de 2025, el cual se espera que funcione al 100% de su capacidad a finales de 2026.
En Argentina, el ecosistema está dando sus primeros pasos. La Universidad de Hurlingham recibió recientemente su primera computadora cuántica (de 3 qubits), orientada principalmente a fines didácticos y académicos para preparar al futuro recurso humano en conjunto con instituciones como el CONICET y la Universidad de Quilmes.
En Baufest nuestra mirada está puesta en esta fase exploratoria. No buscamos desarrollar hardware, sino preparar a los programadores cuánticos del mañana, porque sabemos que programar una computadora de este tipo es muy diferente a hacerlo con una computadora convencional, para la que el mundo tiene más de medio siglo de experiencia. El manejo de estas nuevas máquinas requiere un conocimiento profundo de la física atómica aplicado a la informática, y nuestro objetivo es contribuir a que el talento argentino esté listo para liderar cuando esta tecnología alcance su madurez a mediano y largo plazo.
La computación cuántica todavía está en una etapa temprana, pero su impacto potencial es comparable al nacimiento de Internet o de los microprocesadores. En ese contexto, las organizaciones que comiencen hoy a entenderla, explorar sus aplicaciones y formar talento especializado no solo llegarán mejor preparadas, sino que tendrán una ventaja real para liderar la próxima gran ola tecnológica.
Por Marlon Leandro, Software Architect de Baufest.


